Rapa Nui. Isla de Pascua

El Parque Nacional Rapa Nui fue creado en 1935, se encuentra en la Isla de Pascua y abarca una superficie de 7.130 há, lo que significa el 44% del territorio de la isla.

Isla de Pascua

El Origen de la Isla de Pascua es volcánico reciente (Plio-pleistoceno) y su estructura está dominada por tres grandes volcanes, el Maunga Terevaka (511 msnm), el Poike (370 msnm) y el Rano Kao (400 msnm) y alrededor de 70 otros cráteres menores de tipo parásito entre los que cabe mencionar el Rano Raraku, el Puna Pau, el Maunga Orito y el Rano Aroi. Los suelos de la isla son de origen volcánico y se presentan levemente ondulados con fuertes acantilados en algunos de los bordes que dan al mar, especialmente en los márgenes de los volcanes Rano Kao y Poike.

La isla no tiene cauces permanentes de agua, sólo algunas quebradas tienen escurrimientos esporádicos dependiendo de la abundancia y torrencialidad de las precipitaciones. Existen tres cuerpos lacustres en los cráteres de Rano Aroi, Rano Raraku y Rano Kao. Sin embargo, presenta una buena disponibilidad de aguas subterráneas.

El Parque presenta altitudes que van desde los 0 a 511 msnm. en la cumbre del volcán Maunga Terevaka.

El clima es típicamente marítimo de características subtropicales, con una humedad relativa promedio del 77%. Presenta lluvias durante todo el año con 1.140 mm. como promedio anual, siendo el mes de mayo el más lluvioso y septiembre el más seco. La temperatura promedio anual es de 20,6º C. Las temperaturas promedios máximas (23,3º C.) se dan en marzo y las temperaturas promedios mínimas (17,9º C.) ocurren durante agosto.

La administración del Parque corresponde a la Corporación Nacional Forestal, CONAF, y están en el poblado de Hanga Roa en el sector Mataveri Otai. Además existen tres guarderías en Orongo, Rano Raraku y Anakena.

Sólo en la playa de Anakena existen áreas de campismo y merienda, con 7 sitios dotados de mesabancas, fogones y basureros y 5 sitios de campismo con la misma infraestructura y con sanitarios.

Existe un interesante sendero de interpretación de unos 40 minutos de duración en la aldea ceremonial de Orongo en el volcán Rano Kao, y dos senderos de excursión. El primero en el volcán Rano Raraku, donde se pueden ver las canteras donde se esculpían los Moai y varias de estas estatuas ya terminadas que iban hacia su destino definitivo; y el otro Anakena, con un hermoso recorrido de la costa de la isla.

En Hanga Roa hay varios hoteles y residenciales que ofrecen alojamiento y comidas. Aquí también se pueden encontrar el resto de los servicios.

Entre las actividades recreativas posibles de realizar en la isla destacan las caminatas, excursiones, visitas a los principales recursos culturales, natación y actividades de playa, pesca de superficie y submarina, buceo de observación, cabalgatas (arriendo de caballos en Hanga Roa).

Pero sin lugar a dudas, el principal atractivo de la Isla de Pascua lo constituyen sus estatuas monumentales o moai que le han dado renombre universal.

Una isla de misterios

Existen dos teorías sobre el origen de los pascuenses, una de ellas, ya completamente desechada, habla de un origen sudamericano sustentado básicamente en dos hechos:

La presencia del camote (Ipomoea batatas) (Kumnara en pascuense), planta de origen americano y la similitud en las construcciones de algunos muros de ahu, especialmente en el ahu Tahiri en Vinapu (costa sur) y en el ahu Tepeu (costa oeste), hace suponer que los americanos tuvieron más de un contacto con las culturas polinésicas, lo que justificaría la presencia del camote.

La segunda teoría que tiene mucho más base científica habla del origen polinésico de la raza Rapa Nui. Dice la leyenda del pueblo Rapa Nui que la isla fue colonizada por el Ariki (Rey) Hotu Matu’a y un grupo de seguidores, los que venían de la isla de Hiva. Las evidencias existentes señalan al siglo IV o V d.C. como fecha más probable de arribo, presumiéndose que los colonizadores provenían de las islas Marquesas en piraguas de mar de gran tamaño.

Las principales pruebas del origen polinésico radican en que los ahu son, a lo menos en su estructura básica y en su función (veneración de ancestros deificados), muy similares a los Marae existentes en las islas polinésicas, los rasgos antropométricos de los pascuenses señalan un parentesco con las razas del triángulo polinésico.

Por otra parte, existen numerosas especies de vegetales que tienen su origen en la Polinesia.

Y, finalmente, existen en la Isla de Pascua unos pequeños caracoles de tierra propios y exclusivos de la Polinesia que, seguramente, viajaban de polizones junto con los navegantes cuando éstos transportaban plantas con tierra. Quizá esta presencia, a pesar de su poca espectacularidad, sea la prueba más concluyente del origen del pueblo Rapa Nui.

Como sea que hayan llegado, los pascuences se desarrollaron absolutamente aislados del resto del mundo, por lo que los cánones culturales fueron transformándose y se exacerbaron algunos rasgos en desmedro de otros, así el marae polinésico, de ser una gran explanada pavimentada con pequeñas piedras erguidas que representaban a los ancestros, se transformó en una explanada más bien tosca con enormes estatuas monolíticas que representaban a los ancestros deificados.

La estructura social de los isleños explicaría la presencia de casi 250 ahu y de un número cercano a los 1.000 moai. La sociedad Rapa Nui estaba dividida en familias (mata) que ocupaban distintos sectores de la isla, cada uno de ellos con su porción de costa. Cada grupo familiar construía su ahu e instalaba en ellos moais que representaban a sus ancestros más connotados, siempre mirando a la aldea y dando la espalda al mar. Mirando al pueblo le transmitían su maná o fuerza espiritual. El Ahu era el centro religioso, político y cultural de cada grupo familiar. Frente al ahu había una explanada donde se realizaban ritos religiosos y otras actividades comunitarias. Frente a la explanada se ubicaban las casas de la población, en primer término las personas de mayor jerarquía y hacia atrás el resto de la familia y las dependencias (gallineros, manavai, etc). Las casas, llamadas casas bote (hare paenga) eran de forma oval-alargadas con bases de piedra y cubiertas de una trama de varas, ramas y hojas.

El control social de las distintas familias de la isla lo ejercía un rey (ariki) que se suponía descendiente de Hotu Matu’a, es decir de origen divino.

El culto de los ancestros, representados en estatuas cada vez mayores, demandó una gran cantidad de mano de obra en las canteras de Rano Raraku para la producción de los moai y de pukaos (tocados de escoria roja que se producían en la cantera de Puna Pau) y en los sistemas de transporte, con lo que disminuyó ostensiblemente la mano de obra destinada a la producción agrícola y a la pesca, con lo que se produjo una gran hambruna y una revolución que terminó con el orden imperante, parándose bruscamente el trabajo en las canteras y comenzando luchas entre clanes, derribándose y destruyéndose mutuamente los moai (para evitar que los ancestros le traspasaran maná a los enemigos), hasta que no quedó ninguno en pie. Esta crisis ocurrió entre los siglos XVI y XVIII. Las luchas diezmaron la población y el hambre motivó la aparición del canibalismo.

Cuando cesó la práctica de la veneración de los antepasados y los moai estaban todos quebrados y por los suelos, se inició una nueva religión, el culto del Hombre Pájaro o “Tangata Manu”.

Este culto tuvo su centro en la aldea ceremonial de Orongo (junto al cráter del volcán Rano Kao) y consistía básicamente en que un representante de cada familia competía por obtener el primer huevo del manutara Gaviotín pascuense (Sterna lunata), lo que hacía que el jefe de la casta del ganador fuera investido con el título de Tangata manu, lo que le transfería un gran poder. El título duraba todo un año.

Para la colecta del huevo, los competidores debían bajar abruptos acantilados (desde Orongo hasta el mar), atravesar a nado hacia los islotes de Motu Iti y Motu Nui (donde anidaban los manutara), robar el primer huevo, volver a nado y subir los acantilados sin quebrar su precioso testimonio. Muchos morían al desbarrancarse en los acantilados o al ser atacados por tiburones durante la natación hacia y desde los islotes.

El fin del aislamiento

La isla fue descubierta por Jacob Roggewen, el 6 de abril de 1722, el día de Pascua de Resurrección por lo que recibió el nombre de Isla de Pascua. Los nativos llamaban a su isla Rapa Nui, que significa “Gran Rapa” (Rapa: nombre de otra isla) o Te Pito Te Henua, que significa “El ombligo del Mundo”. Esto ocurre aproximadamente durante el inicio de las guerras intestinas y cuando aún había numerosos moai en pie.

Cuarenta y ocho años después, en 1770, la isla es visitada por los barcos españoles San Lorenzo y Santa Rosalía. Posteriormente lo harían el capitán inglés James Cook (1774) y el francés La Pérouse (1786), coincidiendo ambos en que había muchas estatuas derribadas pero aún quedaban algunas en pie.

En 1815 Kotzebue ya no vio ninguna de las estatuas que Cook y La Pérouse citaban como en pie. No obstante, en 1838 el almirante Du Petit-Thouars divisa en la costa occidental un moai que parecía ser el último en permanecer erguido.

Entre 1859 y 1862, repetidas incursiones de barcos esclavistas peruanos trasladan a gran parte de los isleños para trabajar como esclavos en la obtención de guano de las islas Chincha. En 1864 se repatrían los pocos esclavos sobrevivientes desde el Perú, los que llevan pestes (como la viruela) que diezman la población isleña. Hacia 1877 sólo quedaban 111 habitantes en la isla.



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