Finlandia bajo auroras boreales

Nada de chimeneas. La temperatura oscila entre 6 y 7 grados centígrados bajo cero, pero aunque parezca imposible creerlo, además de dormir puedes contraer nupcias y pasar tu noche de luna de miel en un iglú.

El hotel Kakslauttanen, en Saariselkä, en el norte finlandés, ofrece además de sus acogedoras cabañitas de madera junto a un lago congelado, la opción de pasar la noche en un iglú de hielo, completamente de hielo azul, por 250 euros o 3 mil 637.5, o bien en uno de cristal en medio de un bosque de escarcha, por 300 euros o 4 mil 365 pesos.

Las bodas en Finlandia suelen efectuarse pasado el mediodía, cuando todavía hay claridad porque cerca de las dos de la tarde oscurece.

A los novios se les pide reservar con al menos 20 días de anticipación y una vez que ingresen a la habitación taparse hasta las orejas con sacos de piel de oso, sobre camas de hielo cubiertas por un suave edredón de afelpada piel de reno.

Los iglús de cristal cuentan con calefacción y el techo se abre a la bóveda celeste, un atractivo exótico porque cuenta una leyenda en Medio Oriente de que, si se concibe un hijo varón bajo la aurora boreal, éste será un hombre exitoso.

Quienes se hospedan frecuentemente en estos lugares son los japoneses, porque además de querer vivir esta tradición, consideran que si son parte de este espectáculo serán felices por el resto de su vida.

El menú nupcial puede incluir algún guisado de salmón al whisky, o un platillo de pierna de oso o costilla de reno bañado con exóticas salsas, todas con recetas altas en carbohidratos que proporcionan excelentes dosis de energía para contrarrestar el frío y agradar el paladar de los invitados.

En Finlandia la relación con el hielo incluye desde luego a los vocablos, en finés existen 15 formas distintas de nombrar al hielo y otras 16 para la nieve; no son sinónimos, sino conceptos propios.

La cola de ese señor zorro

En lo más crudo del invierno, a mediados de diciembre y enero, el sol desaparece casi por completo, pero la tierra no queda oscura porque la nieve refleja sutilmente los brillos de la luna y las estrellas. El sol de medianoche perdura suspendido sobre el horizonte de mayo a julio.

Otro gran espectáculo ártico es el de las auroras boreales, siempre y cuando el cielo esté despejado. Estas últimas son un fenómeno muy distinto del sol de medianoche, aunque ambos son particulares de la bóveda celeste del norte.

Se presentan 200 días al año en Laponia, aunque no se pueden ver siempre y nunca durante la época del sol de medianoche. Científicamente son una lluvia de partículas que al cruzar la atmósfera colisionan con las moléculas de oxígeno y nitrógeno provocando un desprendimiento de energía de forma lumínica, pero según los antiguos lapones es un viejo zorro ártico que durante sus vagabundeos levanta con su cola chispas y copos al rozar la nieve.

El mejor momento para verlas es de septiembre a octubre y de febrero a marzo, a partir de las nueve de la noche llegando a su mejor punto exactamente a las 23:30 horas. La expresión en finés de la aurora boreal, revontulet, viene de una fábula lapona o sami. Repo significa zorro en diminutivo, y tuli, fuego.

SANTA CLAUS VIVE EN FINLANDIA

Santa Claus sí existe y vive en el Círculo Polar Ártico, en la Laponia finlandesa. Su domicilio es un secreto, pero se sabe que está oculto a los ojos de los mortales en Korvatunturi, una montaña con forma de oreja, en la frontera con Rusia. Allí habita con su esposa, sus duendes y renos, y es donde, según dicen, le llegan los deseos de los niños y desde donde sabe cómo se han portado durante el año.

A ocho kilómetros de Rovaniemi, la llamada capital de la Navidad, se encuentra la villa de Santa. Trabaja allí los 365 días del año inspeccionando que todo marche bien en la fábrica de juguetes de los elfos, recibiendo y contestando cartas en su auténtica oficina de correos y atendiendo personalmente a los turistas en un sillón.

Allí mismo, la Casa de la Navidad es una exposición permanente del tema: los festejos finlandeses, las tradiciones laponas y otras de interés en el mundo, el origen y la historia real de San Nicolás.

En la fábrica de juguetes los duendes preparan los regalos que mandarán a las casas el 25 de diciembre. Cerca se localiza Santa Park, un centro de diversiones dentro de la gruta de Syväservaara, con un carrusel, espectáculos multimedia, un teatro de marionetas y un trineo mágico que te conduce a través de las estaciones del año laponas.

Si quieres presumir tu viaje a Laponia puedes mandar cartas desde la oficina postal de Santa Claus. No te preocupes, el destinatario se dará cuenta de que los sellos, el timbre y hasta las postales conmemorativas certifican tu estancia en el Círculo Polar Ártico.



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