En El Tajín, o Lugar del Dios del Trueno, los visitantes retornan al origen de una cultura que no sólo demostró su talento en el arte de la danza, la guerra y el misticismo, sino en el aspecto arquitectónico. Los 168 edificios públicos, 27 templos y 17 juegos de pelota del lugar, reflejan la visión de los antiguos habitantes.
Cuenta la historia que fue en 1785 cuando esta ciudad fue descubierta por Diego Ruiz, oficial de un estanco de tabaco, el cual buscaba sembradíos clandestinos de esta planta. Sin embargo, fue hasta 1938 cuando el arqueólogo José García Payón inició las excavaciones que sacarían a la luz el esplendor de las edificaciones, basamentos y plazas de esta ciudad prehispánica.
Nada mejor que iniciar el día con la visita a esta zona arqueológica, apreciar la pirámide de los Nichos, de aproximadamente 22 metros de altura y conformada por 365 nichos que representan un calendario, o el edificio del Gobernante 13 Conejo, dedicado al señor Tajín, que se ubica en la parte más alta de la zona, lugar desde el que se resguardaba la ciudad en tiempos antiguos.
Y después de visitar el museo de sitio, que alberga los atributos de los jugadores de pelota y otras piezas representativas del lugar, los visitantes podrán participar de una ceremonia dedicada al Sol y admirar la destreza de los Voladores de Papantla que descienden desde el centro del universo espiritual hasta la tierra, acompañados por la flauta y el sonido de un tambor que se extiende por los cuatro puntos cardinales.
Tesoros de Papantla
El Tajín se ubica en el municipio de Papantla o Lugar de los Papanes, considerado como uno de los Pueblos Mágicos del país, pues aún mantiene vivas sus tradiciones ancestrales y además tiene grandes atractivos para el ecoturismo.
En Papantla se produce la mejor vainilla del mundo. En tu visita a la reserva ecológica de Xanath, podrás conocer la orquídea de la que se extrae este saborizante, así como el proceso de polinización artificial que los lugareños siguen desde tiempos antiguos para la obtención y reproducción de esta planta.
Una de las tradiciones de este pueblo es la conocida como ‘El niño perdido’. Entre seis y siete de la tarde todas las luces del centro de Papantla se apagan y aparece una procesión en la que la gente jala un carrito de juguete con una vela encendida. La leyenda cuenta que las mujeres del pueblo ayudan a una madre a buscar al hijo extraviado.
En gastronomía, los fines de semana en toda la zona centro de Veracruz se suele preparar el zacahuil, que aquí no es un tamal como en la región Huasteca, sino una especie de pozole preparado con maíz fresco —sin reventar—, cocinado con chile guajillo y carne de cerdo, con chiles jalapeños.
via:vanguardia
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